Varshivá
nace de la necesidad de rediseñar y ampliar un antiguo local nocturno.
Al examinar el área de posible ampliación, se descubren dos enormes
árboles parcialmente mutilados. Aun así, estos árboles se habrán de
convertir en el corazón del proyecto y en una fuente de contacto visual
con el exterior, integrándolos junto con el cielo estrellado a la
atmósfera del lugar y rompiendo así con el paradigma de la discoteca
como caja ciega.
El proyecto se genera en una secuencia de espacios que buscan lograr
una gran apertura visual desde cualquier punto del lugar, utilizando
una composición de espacios de alturas crecientes y niveles descendientes,
hasta alcanzar una altura de casi 12 metros desde la pista de baile
hasta el punto mas alto del gran ventanal del jardín interior.
Las formas libres, basadas en el uso de la elipses, círculos y sutiles
rotaciones en los trazos, dan al lugar un efecto de gran dinamismo,
mientras que el repetido uso del color blanco en los diversos materiales
genera un ambiente de gran frescura y limpieza visual.
Como un elemento complementario a la música y el video operado por
DJ's, se elaboró un proyecto de fotografía artística contemporánea,
con una selección de 600 diapositivas que se proyectan en los muros
por medio de un sistema de cuatro proyectores secuenciados.
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