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La
vegetación como tema de diseño proviene del reto que significaba
integrar tres grandes árboles existentes al proyecto. Se parte de
la estructura de una casa antigua, para después ampliar el área
construida en casi un cien por ciento.
En la lucha por salvar uno de los árboles mencionados, finalmente
se decide integrarlo al espacio interior, para después complementarlo
con cuatro encinos de menor tamaño. Los dos árboles restantes nos
dan la pauta para crear por medio de un muro de sillar, un jardín
perimetral que los incluye y evita toda relación con el bullicio
del exterior.
Aunado al efecto de abrigo que produce dicho jardín y los árboles
interiores, el uso de materiales nobles como son la madera tratada,
el cobre o el mismo sillar, contribuyen a crear un espacio de gran
calidez, dentro de una atmósfera de abundante luz natural.
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